Unida a las sombras. Alyana permaneció en silencio."¿Qué significa encontrar a alguien en estas ruinas?" La pregunta susurrada, sedosa en lo profundo de su mente. Si ese mago estaba ahí desde la Biblioteca era posible que el ente por fin aceptara el trueque de las historias que se quemaron por las nuevas, buscadas y vividas durante los meses de su deambular con los lobos y la caza del vampiro.
Elegir no contarle a Thalder lo que vivió durante el ataque final a la base de los caballeros vino de la incapacidad de la propia loba para asimilar todos los eventos. La entrada triunfal de la jauría en una noche todavía joven a una fortaleza casi totalmente libre de presencia humana. Rocas en la mayoría de las casas donde se notara que no habitaban gente capaz de dar batalla para evitar muertes innecesarias. Por lo menos en la medida que ellos lo pudieran impedir con la ayuda de algunas mujeres cansadas de ver cómo cada vez reclutaban más jóvenes sin que regresaran, tanto de los famosos ritos de iniciación como de los viajes.
Casi era como llegar a uno de los pueblos que asediaron durante la etapa de reducir los elemento combativos en las bases donde sospechaban se ocultaba el vampiro. Cabañas, casuchas, jacales rodeando el edificio de rocas tan contrastante con las otras construcciones como con el cielo iluminado por la tan amada Luna. Las pisadas en en suelo resonando en el eco mientras el pelo se eriza de nervios ante la posibilidad de que sus pasos los conduzca por propia voluntad a la tumba. Los guardias derribados en la entrada no significaban que la llegada hubiese sido limpia, solamente que esos cinco estaban lo suficientemente aburridos y frustrados como para aceptar emborracharse. Cualquiera de las otras torres podría no estar tan ebrio como para llegar a la inconsciencia necesaria para no notar los abrirse los portones sin el santo y seña acordados. El alfa y Alyana listos para ser los primeros en morir aullando la orden de retirada si notaban crecer el peligro más allá de lo que creían aceptable.
Llegar a las puertas de donde se gobernaba el lugar sin problemas, aspirando en el aire el tufo del miedo, la adrenalina sustituyendo casi todos los demás componentes de la sangre. Y después la peste del humo en un sitio cerrado, cuando los hombres se lanzaron contra los lobos al abrirse la trampa.
El factor sorpresa resultó cuando los adversarios se encontraron con formas caninas y no con los hombres bestia que esperaban ver arrojándose sobre ellos. De manera que las espadas apenas y cortaron parte de las melenas de los más alerta matando solo unos cuantos de los animales cuyas agonías sirvieron para estorbar a sus atacantes tanto al ser atravesados por las espadas a un altura menor de la acostumbrada por los guerreros como porque sobre el animal derribado saltaba su compañero para cortar la yugular del asesino recuperando, al levantarse, la forma mítica del humanoide con mandíbulas lupinas. Las garras listas para destrozar lo que esté a su alcance cunado no aferrando la espada obtenida del cadáver. Sin tiempo para sentir el dolor, sea de las heridas o de la tristeza de perder a un miembro de la manada.

Debían aceptar el hecho de que la suerte los favoreció esa noche. Alyana recordaba con claridad cada expresión de terror y agonía entre los humanos que el vampiro sacrificaba en su afan de ganar tiempo. Lo que no conseguía rememorar era cómo tenía esa certeza, de que su objetivo estaba usando sus últimas cartas antes de la derrota. Esa noche, tras perder la oportunidad de no pelear abiertamente, la daga obtuvo muchas almas con su letal roce. El privilegio de tener armadura solo le corespondía al líder pero nadie se atrevía a intentar quitarle a Alyana la daga. Ella era la única, además del alfa en cuanto a portar armas con algo más que la fuerza del metal a su favor. Y después de esa noche muchos se sintieron tranquilos por saber que nunca se les asignaría semejante responsabilidad.
El alfa y ella corrieron como si tuvieran la misma sombra, galería tras galería mientras el resto les abría paso con acero y colmillos. Y sin que la escolta supiera cómo se guiaban en las profundidades de esa enorme jaula de roca, cristal y madera solo haciendo un alto cuando los adversarios eran demasiados o algún detalle en el lugar captaba su atención en el esfuerzo para saber cómo los de la Orden no detectaron que el vampiro se infiltró. Durante la mayor parte del recorrido no hubo pista alguna, y los lobos que subieron a los otros pisos enviaban el mismo mensaje. "Nada que no pueda haber en otro lugar".
Al decidirse a bajar por una puerta semioculta entre los tapices, encontraron la enorme jaula de hierro usada para tener atrapados a los pretendientes al puesto de escolta personal del líder en esa fortaleza. La sangre formaba costras terrosas por todo el salón sin permitirles distinguir más que por el olfato que no se trataba de herrumbre o musgo negro. Algunos huesos tronaron bajo las pisadas y Alyana resbaló más de una vez mientras se adaptaba a la disminución de la luz. Sin lugar a dudas, el maléfico ser controlaba bien el secreto teniendo solo unos cuantos enterados de su naturaleza real, los mismos que cuidaban de elegir a los capaces de pasar la prueba de lealtad, o alimentar el misterio dela iniciación con sus muertes. En ese espacio solo existían dos salidas para alguien que lo hiciese por su propio pie: Arriba,donde la luz del Sol llegaba y muchos nunca imaginaban que en el salón de juntas había una puerta extra oculta tras los tapices representativos de la lucha contra las sombras; O abajo, a unos túneles sin ventanas, ni desviación, con el suelo siempre húmedo y saturados de un olor metálico, dulzón, penetrante y desafortunadamente imposible de olvidar una vez que se olfatea.
La muerte sin respeto por los muertos estaba ahí. Pues al menos la taxidermia (y Alyana tuvo un escalofrío al recordar un poco acerca de un ser llamado "taxidermista") era el deseo de preservar los trofeos en su mejor estado.
Y entraron a los túneles. Sabiendo que en cualquier momento se convertirían en catacumbas, y más delante, ninguno tenía idea.


2 comentarios:
¡Hola Alyana! ¿Te acuerdas de mí? Publicaba un borrador de una novela (The Warlock) que por diversas razones tuve que cerrar, pero ya estoy de vuelta y construyendo un proyecto animado por el éxito bien merecido de Velkar y sus co-autoras... Espero te puedas pasar a darme una de tus sinceras opiniones.
¡Saludos!
http://unaeradeeternidad.blogspot.com/
Gracias por asomarte Tobias.
Tengo problemas para dejarte comentarios en tu blog pero he confirmado que sigues escribiendo muy atractivo.
Obviamente ya soy uno de tus seguidores.
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