Alyana sonrió. El recuerdo de una noche donde la gente se reúne a compartir el respeto por el balance era algo que ella apenas lograba imaginar. Pero sabía que Thalder estaba profundamente afectado por esa experiencias. No hablaría con él de lo que le faltaba por vivir. Había llegado el momento de separarse de nuevo. Esperarían juntos el amanecer, pero justo después ella seguiría su camino. Le faltaba poco para poder regrsar a donde sabía que podía compartir el asombro y la paz."La Gran Fiesta de Mortuar, Diosa de la Oscuridad, se celebra todos los años en la única noche en que ninguna de las dos lunas, Xpin o Xindar, aparecen por el firmamento de Phyrium. Exceptuando a los Kylions, que afirman tener un solo y único Dios, las demás criaturas racionales celebran dicha Fiesta, incluidos aquellos que se declaran del bando maldito, comandados por el maléfico Saurk. Si para Erion y los suyos la oscuridad que Mortuar representaba supone una parte más, complementaria al ciclo natural y de la vida, Saurk le da un sentido radicalmente opuesto. Para él esa noche queda convertida en la Noche de Yashda, Negra Diosa de lo tenebroso y fúnebre, a quien invoca adorándola con horrenda devoción. En un día como aquél, en el que se conmemora la Gran Noche de Mortuar, Gashyn convoca a mucha mayor cantidad de seres ajenos a ella, pues la ceremonia que allí tenía lugar extiende su fama por toda Phyrium. Excepto las Dríadas, que no abandonan su Hogar en el Bosque bajo ninguna circunstancia, Kylions, Hombres, Elfos y Enanos, pasean tranquilamente disfrutando de la agitación y el buen ambiente que se destila por cualquier rincón de la ciudad. La calle más concurrida, sin duda, es la principal o Calle del Mercado, aquella a la que primero se accede si no se abandona la gran rampa que surgía al traspasar el Portón Norte. Los túneles abiertos en las profundidades del peñasco resultan agotadores cuando la intención es ascender a la ciudad a pie, aunque aquellos que eran pobladores permanentes estaban más que acostumbrados. Aquí y allá, sobre la superficie, se alzaban enormes compuertas que permitían tanto la entrada como la salida; pero, al igual que los Portones, eran cerradas poco antes de la medianoche. A partir de ese momento nadie podía entrar ni salir ya de Gashyn. Era costumbre en esa fiesta el que los habitantes del Castillo, después de una apacible tarde paseando entre el bullicio de la ciudad, regresasen con algún forastero al que habían invitado de última hora al Gran Banquete. Cuando era casi un niño tuve el privilegio de ser llevado por el mismísimo Velkar, el mago consejero de Erion, héroe e inspiración de todos. Todavía puedo recordar esa fiesta y mi asombro.
Con las primeras y cada vez más tenues luces del crepúsculo comenzaba a propagarse por la ciudad entera un sobrecogedor y respetuoso silencio, sólo roto por el tímido gorjeo de los escasos pájaros que, a esa hora, todavía rondaban por el cielo de Gashyn. Desde ese momento, y procedentes de todos los rincones, comenzaban a brotar toda suerte de procesiones que, lenta y rítmicamente, encaminaban sus pasos en dirección a la Gran Plaza del Templo. No era la misma la hora en que todos los desfiles daban comienzo, pues la intención general era la de alcanzar la Gran Plaza en un mismo y preciso instante: cincuenta y dos minutos después de la puesta del Sol, cuando ni el más imperceptible resquicio de luz pudiera ser ya siquiera sospechado.
Todavía recuerdo la oración de esos momentos: “¡Amada y Venerada Mortuar! ¡Queremos darte las gracias por este entrañable día y este magnífico Banquete que en tu honor hemos podido compartir
! ¡Ahora, cuando se acerca el final del mismo, queremos acogernos a ti de manera definitiva, pues deseamos demostrarte una vez más que aspiramos con deleite a adentrarnos en tu Poderosa y Magnánima Oscuridad, Esencia Tuya; así, cuando ésta dé lugar a su fin, sabremos acaso apreciar con mayor intensidad el otro don que tu hermano y consorte, Nae, nos ofrece como antagónico y complementario al tuyo: la Luz! ¡De esta manera trataremos de, una vez más, desentrañar el misterio vital oculto en vuestra mutua indisolubilidad!” Acto seguido, todo el mundo comenzó a apagar las velas existentes en las mesas. La única luz que no sería extinguida sería la del Imperecedero Incólume Fuego, cuyos reflejos no saldrían de la insigne y sellada cámara donde se hallaba: el Gran Salón de Nae.
La celebración continuaba en el interior de los propios hogares de cada familia, culminando en un Gran Banquete compartido a la tenue luz de las velas y en el que, a la hora de los postres, volvería a invocarse a Mortuar en la más completa oscuridad. El mayor de estos banquetes se llevaba a cabo en el Patio de Armas del Castillo, donde tanto los residentes como sus invitados se reunían para vivir juntos unos momentos que para todos eran de una singular emotividad y trascendencia. Puedo asegurarte que no hay noche como esa en todo el año"
Su larga noche de la fe estaba por terminar.
(Thalder describe momentos de "Gales" libro de la trilogía: http://laleyendadeleureley.com/ )



2 comentarios:
Es precioso. Me ha encantado. Y la idea de ir contando así relatos y retazos de la mitología del mundo me parece fantástica.
espero que sea el primero deuna larga lista
Hola. Es un gusto verte por aquí.
La verdad es que es la segunda vez que "Gales" es citada en las crónicas. Hace meses Thalder habló de uno de los más tristes momentos del pasado.
Bienvenida y gracias por dejar el comentario.
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